Momentos de Poesía

23 de mayo de 2026

Hay quienes creen que la locura es únicamente oscuridad, un abismo sin forma, un caos imposible de comprender. Pero a veces la locura también es el último rincón donde el alma se niega a morir de rutina. Es esa chispa salvaje que rompe la frialdad del mundo y obliga al corazón a sentir con una intensidad que otros jamás conocerán.
Porque quizá los “cuerdos” aprendieron a vivir apagados, caminando en línea recta, respirando días idénticos sin cuestionar nada. Mientras que los locos… los locos sienten demasiado. Aman demasiado. Sueñan demasiado. Se rompen por cosas pequeñas y reconstruyen universos enteros dentro de su mente. Y aunque eso duele, también tiene una belleza imposible de ignorar.
Hay cierta magia en mirar el cielo y encontrar galaxias donde otros solo ven oscuridad. En escuchar una canción y sentir que el alma se incendia. En enamorarse de una mirada como si fuese el inicio de una revolución interna. La locura tiene ese extraño don: convertir lo simple en eterno.
A veces ser un poco loco significa no aceptar un mundo gris. Significa seguir creyendo en la poesía cuando todo parece vacío. Seguir buscando belleza incluso después de haber conocido el dolor. Y quizá por eso las personas más “locas” suelen ser también las más humanas; porque no aprendieron a esconder sus emociones detrás de máscaras perfectas.
La locura no siempre destruye. En ocasiones también salva. Salva al artista que transforma su tormenta en arte. Al soñador que insiste aunque todos se rían de él. Al corazón que, aun roto, continúa creyendo en el amor.
Y tal vez ahí esté su lado más hermoso: en que la locura, cuando nace de sentir demasiado, es una prueba de que el alma todavía sigue viva.
Autor: Antony

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