30 de mayo de 2026

Durante la emisión de Radio Vilardevoz, los conductores presentan a los invitados del día: los integrantes del taller de música de Cronopio, un espacio comunitario. Antes de comenzar la entrevista, se destaca el clima de reencuentro y calidez entre los participantes, evidenciado en abrazos y muestras de afecto. En la mesa se encuentran Nicolás, Paula, Ibero, y más atrás otros miembros como Iana, Bárbara, Amanda, Melina, además de Angie y Anthony, quienes también participan en la radio.
Uno de los primeros temas que se aborda es el origen del nombre Cronopio. Según explican, fue elegido de manera colectiva y comunitaria durante una feria de fin de año. El nombre proviene del libro Cronopios y famas de Julio Cortázar, donde los cronopios son personajes que se salen de los parámetros de la normalidad: son sensibles, caóticos, creativos y soñadores. Los miembros del taller se sienten identificados con esta definición, ya que su espacio también busca abrazar la diversidad, la creatividad y la salud mental desde un lugar libre de prejuicios.
Con respecto al funcionamiento de Cronopio, se informa que está ubicado en Gabriel Pereira 29-65 y que cualquier persona puede concurrir sin límite de edad (a partir de los 18 años). Los talleres se dictan los miércoles a las 15:30 horas, y entre las actividades disponibles se encuentran arteterapia, bordado, teatro y un taller exclusivo para mayores de 50 años, un detalle que los conductores valoran especialmente porque reconocen que las personas mayores suelen tener pocos espacios de expresión.
El taller de música, en particular, fue creado hace un año por Diana, Bárbara y otros compañeros. Una característica central es que está liderado por un usuario del espacio: Nicolás, quien es el encargado de dar el taller y tocar la guitarra. El resto de los integrantes lo acompañan en la propuesta. Más allá de lo musical, los participantes destacan que el taller les permite plasmar emociones profundas, transformar el dolor en palabras y expresar sentimientos que a veces no pueden decirse de otra manera. Nicolás, por ejemplo, comenta que componer canciones lo ayuda a visibilizar su condición de salud mental sin que esto lo limite, y que el arte le permite sentirse vivo, contenido y valioso.
Otro aspecto central que surge en la entrevista es lo que sienten al participar en el coro. Varios integrantes coinciden en que el taller es un momento para desconectar de las cargas diarias, para distenderse y para pasarla bien. Destacan que el grupo humano que se genera es fundamental: después de cada encuentro suelen quedarse un rato más a compartir, lo que convierte al taller en un pretexto para juntarse y construir vínculos más allá de la música. La música, en este sentido, actúa como un puente emocional que conecta a las personas, genera empatía y permite sentirse escuchado y acompañado.
Finalmente, los invitados expresan su deseo de seguir compartiendo y convocan al público a acercarse a Cronopio. El conductor del programa celebra la iniciativa y destaca el valor de espacios inclusivos donde el arte y la emoción se encuentran sin barreras, y donde cualquier persona, sin importar su historia o condiciones, puede encontrar un lugar para ser parte.
Audio de la entrevista:
