08 de agosto de 2026

Joaquín, conductor de Radio Vilardevoz, da inicio a la transmisión matutina y realiza un anuncio importante para la audiencia. En el marco del Congreso de Psicología y Educación en el siglo XXI, se llevará a cabo una mesa titulada «Reparando Naves», que abordará temas de educación popular y salud mental comunitaria. La cita es a las 16:30 en el Salón 1, y contará con la participación de una panelista llamada Cecilia. Tras este mensaje, Joaquín da paso a su compañero Willy, quien presenta a la invitada del día: la cantautora, compositora y actriz argentina Mónica Navarro, que se encuentra en el estudio para promocionar su trabajo.
Mónica Navarro expresa su profundo cariño y admiración por la radio, calificándola como un espacio único. Lo describe como un lugar de «flexibilidad política» intensa y revolucionaria, en el sentido de transformar el orden establecido, alejándose del concepto de «resistencia» que asocia con dureza. La entrevista comienza rememorando su llegada a Uruguay desde Argentina a los 21 años, y cómo a sus 57 años siente que ha transitado por muchas versiones de sí misma. Su inquietud artística la ha llevado a explorar diversos géneros, desde el tango hasta el folclore, sin centrarse en una sola disciplina, defendiendo su derecho a la experimentación y la obsesión temporal por diferentes formas de expresión.
Un tema central de la conversación es su último disco, «El enojo del gusto», y su potente contenido político y feminista. Mónica revela que el título es un «robo» a una frase de Tránsito Amaguaña, una líder indígena ecuatoriana, que denunciaba la guerra y el egoísmo humano al decir «basta a el enojo del gusto». Para la cantautora, esta frase critica la capacidad de las personas de dañar a otros por su propio placer o gusto, una reflexión que conecta con la idea de que los derechos humanos no siempre se extienden a todos los cuerpos. Los videos del disco, dirigidos por Andrea Dreschamp y grabados en el taller de artistas Obligado, refuerzan esta estética de colaboración y creación en comunidad.
La conversación profundiza en el sentido político de su música y su rol como docente. Mónica explica que sus canciones son como «resúmenes» de pensamientos madurados que se le revelan, producto de una reflexión lenta y pausada. Para ella, toda canción es política por la simple decisión de decir o no decir algo. Valora enormemente el trabajo colectivo en la música, aunque reconoce su naturaleza efímera y la importancia de soltar los proyectos una vez terminados. Como docente, rechaza la figura del «profesor» que corrige y arregla, y prefiere ser un «acompañante» que busca abrir un espacio de comodidad y confianza. Su enfoque pedagógico se basa en creer que el miedo es el principal obstáculo para el aprendizaje y que el verdadero cambio ocurre cuando un maestro «registra» al alumno, reconociendo sus luces y sombras para encender su potencial.
Hacia el final, Willy repasa la carrera discográfica de Mónica, destacando sus álbumes de tango y su nominación al Grammy Latino. Al hablar de su disco de versiones folclóricas, «Maldigo», Mónica explica su proceso de «rockear» canciones como «María Landó», convirtiéndola en una «venganza» para la empleada doméstica que no tiene tiempo para vivir. La artista reflexiona sobre el machismo imperante en la industria musical y cómo el feminismo le ha cambiado la vida. Relata la experiencia común de ver sus ideas ignoradas en una mesa de trabajo y luego ser celebradas cuando las repite un hombre. Por ello, enfatiza la necesidad de que los varones ejerzan un «gran laburo de silencio y escucha» para desaprender estos roles de poder y permitir que las voces femeninas sean realmente escuchadas y validadas.
Audio de la entrevista:
